Artículo de opinión por Bosco Palacios - 24/02/05
Todos los medios hacen, desde hace días, balance del histórico incendio del Windsor. Permítanme que en esta reseña no dé mi opinión sobre los hechos o conjeture entorno a fantasmales siluetas. Dejen que les narre (esta vez sin demasiados cinismos o ironías) la ineptitud de todo un equipo de bien pagados periodistas y la tristeza y desazón que produce en muchos espectadores una de las cadenas nacionales más importantes.
Lo que me faltaba para acumular a la vergüenza que me produce la filosofía de Antena 3... (clic en leer más)
... (como ejemplo, la volátil composición que adquiere el concurso ‘Aventura en…’) y el gran rechazo que me provoca porque tengan siempre más en cuenta a sus “no espectadores” que a sus fieles seguidores. Hay tenemos, sin ir más lejos, la retirada de la serie ‘Lobos’.
Hoy me aparto de espionajes industriales, de males de ojos de ex concursantes del ‘Castillo de las mentes prodigiosas’, del afán talibanista de Carlotti en inmolarse paulatinamente con todo su equipo y de sendas comprobaciones científicas que demuestran geográficamente que el triángulo de las Bermudas se concentra hoy en San Sebastián de los Reyes.
Les juro que no es obcecación por el tema, pero tras ver los contenidos de Antena 3 durante la madrugada del pasado sábado 12, no pude evitar tomar algunas notas -a pesar de las intempestivas horas- con la idea de contárselo tal cual a ustedes, sin ficciones, sin dejar volar la imaginación. La realidad supera siempre a la ficción, y si no que se lo pregunten a los cientos de miles de habitantes de Madrid que vimos cómo un rascacielos se consumía como una cerilla de acero y cemento delante de nuestras narices, o al millón escaso de españoles que decidió, pobrecillos ellos… seguirlo por Antena 3.
Hoy ya sabemos que se tuvo noticia del suceso hacia la medianoche aunque hay testigos que han afirmado que ya olía a humo hacia las nueve. Mientras que ‘Salsa Rosa’ (y gracias al directo) decidió mutar sus contenidos habituales y La Primera configuró un especial informativo, Antena 3 seguía emitiendo ‘La hora de la verdad’ ¡Y sin poner ningún subtitulo en la franja inferior de la pantalla sobre el incendio! ¿Quizá por miedo a que sus espectadores hiciesen zapping al no tener absolutamente nada preparado? Me temo que hasta los mismos actores/invitados del programa de la Senovilla preferían, desde sus casas, enterarse del terrible suceso que verse haciendo el paria por la tele por cuatro duros.
Por pura curiosidad, esperé -mientras zapeaba entre las otras cadenas para informarme del espectacular incendio al más puro estilo Irwin Allen en ‘El coloso en llamas’- a ver qué hacía Antena 3. Nada de momento. ¿A qué leches esperan, me pregunté, para cubrir el incendio si las demás cadenas lo hacen desde hace ya rato? ¿No suelen seguir minuto a minuto a la competencia cuando se trata de espacios muchos más insustanciales?
Al acabar, me dije, entrarían los prestigiosos informativos de la cadena. En mala hora lo pensé, porque lo que emitieron a continuación del show del polígrafo fue una tv movie que cortaron en plena emisión -enésima falta de respeto absoluto por sus espectadores- para dar la ya tardía noticia.
¿Cómo es posible que estando Onda Cero y Antena 3 en el mismo edificio no se crucen teletipos, notas de agencia, chivatazos e incluso reporteros? ¿Cómo una cadena con un equipo de informativos líder con Matías Prats se permite este retraso, esta chapuza cuando todavía -para nuestra desdicha y su currículum- tenemos en el recuerdo su pésima madrugada de la reelección de Bush?
Tras dos horas de retraso, apareció en pantalla de Antena 3 la imagen del incendio de una cámara de Telemadrid y una excitada Lourdes Bartolomé comenzó a narrar en off lo sucedido. No la veíamos, no observábamos el plató donde se encontraba, parecía que nos encontrábamos ante una retransmisión radiofónica. La periodista balbuceaba malamente, como si se acabara de levantar o viniese de copas, y se escuchaban los ruidos de la redacción por detrás. El teletipo, el fax, la fotocopia hacían su “trabajo” y lo oíamos todo. Mientras, Lourdes callaba y de vez en cuando leía una frase de lo sucedido a duras penas. Leía y callaba, leía y callaba. Así durante largos minutos… hasta que un halo de esperanza reinó cuando desde el plato comenzaron a dar paso a los corresponsales.
Las artes para la caza de la noticia de Pedro Miembro (que supuestamente iba a entrevistar a Pedro Calvo, concejal seguridad Madrid) y su operador de cámara fueron de primero de escuela de audiovisuales y para repetir curso. El perdido cámara no sabía a quién o qué enfocar cuando estaba a metros del mayor incendio sufrido en la historia de Madrid.
A todo esto, la esperadísima rueda de prensa del alcalde Ruiz Gallardón la emitieron todas las cadenas que seguían el suceso. Todas menos Antena 3.
El espectacular plano del alcalde y la presidenta de La Comunidad (Esperanza Aguirre) fue de película de alto presupuesto, una golosina para toda redacción de informativos que se precie. Un caramelo que, como no, Antena 3 se perdió en directo. Hubo otras imágenes que guardo en mi memoria como la del edificio del Corte Ingles echando humo por arriba.
Ya había pasado una hora de informativo y aún no veíamos nada en el plató de Antena 3. Únicamente la cámara de Telemadrid y una retrasmisión a remolque radiofónico. Las frases de la periodista fueron para no olvidar: “Madre mía… devastador incendio”, “El humo que ustedes ven puede ser provocado por el agua de los bomberos”. Además, se atrevió a revelar su fuente de la noticia: “Ya me lo ha dicho el taxista al venir: Parece que esta pasando algo por Nuevos Ministerios. Algo se quema. Entonces le dije que acelerase, que iba a dar la noticia”.
A pesar de estos patéticos arrebatos de mal periodismo de calle, la periodista se quedaba más callada de lo que hablaba, mientras se superponían imágenes de reporteros sin hablar y mirando confusos a cámara. Un operador enfocó a una periodista de chaqueta pija que tenía borrado el rostro, y durante largo rato, por el fogonazo de un foco. No se escuchaba nada. Minutos después, descubrí zapeando a La Primera que esa señora era una de las corresponsales de la pública. ¡Y esta imagen le sirvió a Antena 3 para rellenar minutos de desconcierto! Increíble.
Lourdes, por su parte, seguía en San Sebastián de los Reyes con sus agudos comentarios: “No sabemos cuanto durará el derrumbe de este edificio”, “Eh, umm, ahh, ha llegado el misterio del interior, ehh (silencio) ¿Y esto? (a sus compañeros de la redacción. Ruido por detrás, una hoja rompiéndose) Ehh, el misterio no, el ministerio, no, no… el Ministro del Interior, ehh…” (se corta su micrófono).
Otra lumbrera del reporterismo directo, Juan Rubiales, apostado en el Paseo de la Castellana esquina Villaverde, preguntaba a los viandantes que tenía más cerca cuando lo conectaron en directo. La gente pasó de él y no hubo nadie para comentara amablemente la catástrofe. ¿Acaso no se lo pregunta y pide permiso antes a le gente que tiene al lado para entrar en directo en una cadena nacional? ¡Cuánto tienen que aprender todavía los chicos de Antena 3 de los inmensos profesionales del Madrid Directo de Telemadrid!
En sintonía con sus compañeros y en una de las conexiones, alguien enfocó al representante del SAMUR. El hombre saludó a cámara… pero no entró en directo. En otro foco de la noticia, Paz Laorden preguntó con un testigo junto a ella: ¿Hola? ¿Hola? En plató no contestaron. La cámara se centró en el pobre testigo. Tieso y mudo, sólo se escuchaba de fondo a una desesperada Paz: “Hable, hable…”.
Hasta las 4:15 no pudimos ver el plató de Antena 3, con una Lourdes empeñándose en recordar la descripción de las características del edificio en presente (¡En vez de en pasado, porque ya casi no había edificio!).
La Primera comenzó a dar otras noticias y Salsa Rosa acabó a las 4:35. Sólo seguían emitiendo imágenes Telemadrid y Antena 3 (que o eran las mismas o se centraban, en vano, en entrevistar a gente de la calle que tenía ya poco que decir. El especial les duró hasta las 5 de la mañana cuando apareció la mujer caballo de moda en Antena 3, Romy Abradelo, que junto a Jorge Furiase intentaba vendernos algo que se hacia llamar “Termosauna” en la ‘Teletienda’. ¿Y la tv movie que habían empezado a emitir? ¿Quemada también para siempre?
Ahora que han pasado los días, la realidad vuelve a superar a la ficción porque nos hemos encontramos ante unas imágenes que muestran las siluetas de dos personas bajo la planta del edificio donde empezó el incendio alrededor de las 3 de la mañana. Policía, ayuntamiento y bomberos niegan que sea alguno de sus miembros. ¿Quienes serán los susodichos? Lo único que podemos tener por seguro es que cuando se sepa por fin qué personas o entes se esconden tras la imagen no lo sabremos, ni de primera, ni de segunda, ni de tercera mano por Antena 3.