Artículo de opinión por David Mármol - 26/01/05
Estoy harto e indignado. El otro día me explicaban las hazañas de este señor, intentando desprestigiar a periodistas del mundo del corazón que hablaban acerca de su querida esposa Norma Duval.
La historia, que rebasa con creces los límites de lo esperpéntico, consiste en grabar a periodistas como Lydia Lozano, Karmele Marchante o Jesús Mariñas entre otros, en actitudes comprometidas con el fin de hundirles profesionalmente hablando. Hasta aquí observamos un planteamiento detectivesco sin más ánimo que el de fastidiar a personas, que incluso han trabajado para ese canal de Madrid que no ve ni él en su casa.
Vayamos a la parte cómica del asunto. Cuando el señor se pone a investigar y descubre que... (clic en leer más)
los conocidos periodistas no tienen nada que esconder, no se le ocurre otra idea mejor, que la de buscarles dobles.
Es el caso, según se comenta, de Lydia Lozano. Todo transcurre una divertida noche donde Lydia se halla en una fiesta cualquiera, en la que se planta un asalariado del señor en cuestión y dado que no encuentra a la periodista en actividades escabrosas, decide hacer que una segunda persona entre en el juego y evocando un gran papel artístico y caracterizada como Lydia, en este caso, realice las peculiaridades que el señor desea mientras el primero las graba.
Una vez grabadas y cuando él se ha deleitado contemplándolas, las manda al periodista en cuestión con sutiles palabras que muchos interpretaran como amenazantes, con un único fin: el que no se hable de Norma Duval. Si el periodista sigue en sus treces, el "todopoderoso" las emite en su querido canal, que no olvidemos que tiene diariamente información del corazón y en el que se ha emitido el propio "Tómbola", que tantos y tantos beneficios le ha proporcionado.
Y esta sólo es una de las mil y una historietas de este señor, porque a Karmele Marchante la persigue y la graba, según ha afirmado ella misma en "Aquí hay tomate", a la señora Campos también le manda videos, sólo que ésta parece ser que prefiere evitar el cuerpo a cuerpo con el "todopoderoso" y no visionar la cinta de vídeo...y un largo y esperpéntico etcétera.
Visto esto, me pregunto: ¿Hemos perdido la cabeza? ¿Somos conscientes de lo maquiavelica que es esta situación?
Creo que muchos problemas psicológicos y psiquiátricos son solucionables, y en según que casos el dinero no es problema.